A este impresentable lo detuvieron en el aeropuerto de la Guayana Francesa intentando pasar desapercibido con una docena de colibríes vivos.

Para no ser descubierto, no se le ocurrió otra cosa que ocultarlos en un bolsillo interior que él mismo cosió a su pantalón, donde cada pajarito iba envuelto en tela y con cinta adhesiva. Afortunadamente, fue detenido por la policía.