Al bueno de Matt se le ocurrió un día bailar en uno de sus viajes. Su bailecito es lo bastante peculiar como para que captara la atención del ciberespacio y, poco después, fue patrocinado para hacer un segundo viaje, esta vez por el mundo, mostrando sus dotes artísticas. El bailecito siempre es el mismo. La suma del baile con el lugar donde está es lo que lo hace -más o menos- gracioso. Y si no te ríes, al menos debería asombrarte que ahora este tipo se gane la vida dando charlas acerca de cómo hizo lo que hizo, es decir, que le pagaran por viajar a recónditos lugares del mundo para hacer su fantasmada. De hecho, incluso ha escrito un libro sobre el tema.



Vía Where The Hell Is Matt