Lo reconozco. Ayer me quedé traumatizado al descubrir la máquina de cerveza más rápida del mundo y hoy he decidido hacer de esa gran bebida un tema recurrente. Este es mi hobby, al fin y al cabo, pero bien podría dedicarme a colocar docenas de botellas de cerveza y componer una melodía con ellas, tal y como hacen estos tres tipos.