Si, claro, ahora resulta que yo soy un pesimista y que veo el futuro negro. ¿Qué hay de “año nuevo, vida nueva” y todas esas chorradas que suelen decirse cada vez que comenzamos el año? Para responderles permitidme hacer un repaso de los acontecimientos históricos, para ponernos todos en perspectiva.

Año 2008, la economía va en picado y parece que todo se va a ir a la mierda, incluyendo -y especialmente- el mercado inmobiliario. Comienzan a perderse los primeros puestos de trabajo, aunque nadie se imagina la que nos viene encima.

Año 2009, ya todo pareció haber caído todo lo que tenía que caer, el índice de embargos en propiedades personales subió como la espuma y muchas personas que compraron viviendas sobrevaloradas -es decir, todo el mundo- se fueron al traste. En ese año los trabajos se pierden a pasos agigantados y encontrar un buen empleo es más difícil que hallar un banco preocupado por sus clientes.

Año 2010, la historia ya venía mal y cualquier cosa que sucediera sería para bien. Lo que pasa es que los embargos seguían llegando y todos los puestos de trabajo que se perdieron en los dos años anteriores apenas se fueron recuperando. Además, y para terminar de fastidiar las cosas, muchos empresarios más listos de la cuenta siguen hablando de la crisis como excusa para no subir los salarios, mejorar las condiciones laborales ni contratar más personal, mientras lo poco que repuntan las ganancias tratan de disfrazarlas como pérdidas y a espaldas de los trabajadores se frotan las manos.

Año 2011, supuestamente el año de recuperación, aunque como ya comentaba ese se supone que tenía que ser el 2010. Probablemente las empresas tratarán de seguir recortando gastos con la excusa de la crisis, no para evitar pérdidas sino más bien para acentuar ganancias. Los bancos seguirán pretendiendo ser víctimas, cuando en realidad han sido usureros durante años, con lo cual los gobiernos de muchos países (financiados en gran parte por las entidades bancarias) sacarán dinero de los contribuyentes para “rescatar” a los pobres banqueros.

¿Estamos de broma o qué está pasando? Aunque por si fuera poco, es digno de mencionar el extraordinario negocio de los bancos en España: resulta que si una persona ya está en el gran dilema que representa dejar de pagar un piso que probablemente compró a un precio desmesurado, y ahora deja de pagarlo por dificultades típicas de estos tiempos de crisis, se acabó su vida. Literalmente. Se acabó su vida. Pierde el piso, cualquier otra propiedad, le podrían embargar parte del salario y otras tantas técnicas bancarias para que “recuperen” hasta el último céntimo. No hay tregua.

Yo me pregunto: ¿cuántas personas que aún no han encontrado trabajo o que han perdido la casa habrán pasado una “Feliz Navidad” o considerarán que el 2011 será un “Próspero Año”?

Una vergüenza. Un abrazo para todos ellos y mi apoyo insignificante desde estas líneas.

Feliz Año Nuevo… para quien pueda disfrutarlo.